El xoloitzcuintle, también llamado xolo, xoloitzcuintli, perro sin pelo mexicano o perro azteca, es una raza originaria de México estrechamente vinculada a la historia y la cultura del país. Se trata de un perro sin pelo, aunque también existe una variedad con pelaje, y ambas pertenecen a la misma raza. Está clasificado por la FCI en el grupo 5, correspondiente a los perros tipo spitz y perros de raza primitiva, dentro de la sección de perro de raza primitiva. Su reconocimiento definitivo por la FCI se produjo el 6 de noviembre de 1961 y el estándar vigente en español está fechado el 8 de octubre de 2012.
Origen
El xoloitzcuintle es una raza endémica de México y se considera una de las más antiguas del continente americano. Algunas estimaciones sitúan su origen hace más de tres mil años, mientras que otras investigaciones le atribuyen una antigüedad superior a los siete mil años. También se ha señalado de forma concreta el estado de Colima como uno de sus lugares de procedencia.
En el territorio mexicano se ha citado una manifestación muy antigua de este perro en la Cueva del Tecolote, en Huapalcalco, Hidalgo, fechada en 3500 a. C. Además, existen indicios de contacto entre perros de este tipo y distintas culturas mesoamericanas, entre ellas los mexicas, mayas, zapotecas y tlaxcaltecas. La presencia de figuras y representaciones de perros semejantes al xoloitzcuintle en distintos puntos de Mesoamérica refuerza la idea de una larga continuidad histórica.
Nombre y significado
La palabra xoloitzcuintle se ha interpretado de varias maneras. Una de ellas la relaciona con el náhuatl, uniendo Xólotl con itzcuintli, que significa perro. También se ha interpretado que Xólotl hace referencia a la divinidad mexica vinculada a la vida y la muerte. Esa relación explica el peso simbólico del animal en la tradición mesoamericana y su conexión con el mundo espiritual.
Historia y valor simbólico
En la mitología mexica, el xoloitzcuintle tenía la misión de acompañar a las almas de los difuntos en su viaje hacia el Mictlán, el inframundo. Por ese motivo, estos perros eran sacrificados y enterrados junto a los muertos para guiarlos en ese tránsito. También se creía que el dios Xólotl había creado al xoloitzcuintle a partir de un fragmento del Hueso de la Vida, el mismo del que se formó la humanidad, y que su misión sagrada era ayudar al alma de su dueño a superar los peligros del inframundo.
La tradición mexica sostenía además que debía ser completamente negro, ya que si presentaba manchas significaba que ya había servido al alma de otro difunto. Junto a su función funeraria, se le atribuía la capacidad de proteger las casas frente a los malos espíritus. Al mismo tiempo, también se le asociaba con la enfermedad y con determinadas deformidades físicas, lo que muestra que su simbolismo no era unívoco.
Su importancia cultural ha llegado hasta la época contemporánea. El 12 de agosto de 2016, el gobierno de Ciudad de México declaró al xoloitzcuintle patrimonio cultural y símbolo de la ciudad.
Variedades y tamaños
El xoloitzcuintle se presenta en tres tamaños: toy, mediano y estándar. Además de la variedad sin pelo, existe una variedad con pelo, y los ejemplares nacidos con pelaje siguen siendo xoloitzcuintles puros. En una misma camada pueden nacer cachorros de ambos tipos. También se señala que al cruzarse ejemplares sin pelo pueden aparecer descendientes con pelo.
Las dos variedades de mayor tamaño han sido reconocidas como perros guardianes, mientras que la más pequeña se considera perro de compañía. Esta diferenciación muestra que la raza no solo destaca por su singular aspecto, sino también por la diversidad funcional que ha desarrollado.
Riesgo de desaparición y recuperación
Tras la colonización europea, este tipo de perro estuvo muy cerca de desaparecer. Su recuperación se debió al interés de miembros del club canino mexicano, que iniciaron un programa de registro y cría el 1 de mayo de 1956. Antes de esa etapa, aunque el xolo ya había sido presentado en exposiciones caninas de Estados Unidos desde 1883 y había sido aceptado por federaciones de prestigio, su popularidad fue escasa durante mucho tiempo.
En las décadas centrales del siglo XX, la raza vivió un resurgimiento en México. A finales de los años cuarenta comenzó a aparecer en exposiciones caninas del país, pero todavía había poca información y no existía un estándar consolidado para juzgarla. Ante el riesgo real de extinción, en 1954 se organizó una expedición destinada a localizar ejemplares puros en zonas remotas de México. Esa búsqueda permitió encontrar diez perros que se convirtieron en la base del programa de recuperación de la raza.
A partir de ese trabajo se elaboró el primer estándar oficial. El 1 de mayo de 1956, el xolo fue reconocido oficialmente en su país de origen y, al formar México parte de la FCI, ese reconocimiento tuvo alcance internacional. Más tarde, la FCI lo reconoció de forma definitiva el 6 de noviembre de 1961.
Reconocimiento canino internacional
El xoloitzcuintle fue una de las primeras razas registradas por el American Kennel Club. Un perro mexicano llamado Mee Too fue el primer ejemplar inscrito en esa organización en 1887. Más adelante, Chinito Junior obtuvo el 19 de octubre de 1940 un campeonato que lo convirtió en un caso destacado dentro de la trayectoria de la raza en Estados Unidos.
Sin embargo, en 1959 el xolo fue retirado del libro de registros del AKC por su rareza y por la percepción de que estaba extinguiéndose. En octubre de 1986 se fundó el Xoloitzcuintli Club of America con el objetivo de recuperar ese reconocimiento. Esta entidad reconoció desde su inicio los tres tamaños y las dos variedades de la raza, elaboró un registro genealógico, mantuvo un programa anual independiente, publicó un boletín trimestral y sostuvo una red nacional de rescate.
A partir del 1 de enero de 2007, los xolos inscritos en el Foundation Stock Service pudieron competir en pruebas de rendimiento del AKC. El 13 de mayo de 2008 se aprobó su readmisión en la clase Miscelánea a partir del 1 de enero de 2009. En diciembre de 2010 la raza volvió al libro de registros del AKC y desde el 1 de enero de 2011 pudo competir en el grupo Non-Sporting.
Clasificación oficial
Dentro de la nomenclatura de la FCI, el xoloitzcuintle figura con el número 234. Su país de origen es México, su idioma original de referencia es el español y no está sometido a prueba de trabajo según la clasificación oficial. Estos datos encajan con el carácter singular de una raza antigua, profundamente ligada a un contexto cultural concreto y conservada hasta hoy como parte destacada del patrimonio canino mexicano.
Peluquería del Xoloitzcuintle: baño y cepillado
La peluquería del xoloitzcuintle requiere una atención particular porque en la variedad sin pelo la piel queda muy expuesta y necesita mantenerse limpia, mientras que en la variedad con pelo el cepillado ayuda a retirar suciedad y pelo muerto. El baño debe hacerse con productos suaves y con una frecuencia prudente para no alterar la piel, y el cepillado, cuando corresponde, debe ser delicado para conservar el buen estado del manto y la piel.