El magyar agar, conocido en español como galgo húngaro, es una raza de lebrel originaria de Hungría y vinculada desde hace siglos a la caza en grandes espacios abiertos. Se trata de un perro resistente, tenaz y capaz de mantener el esfuerzo durante recorridos prolongados, rasgo que lo diferencia de otros galgos más centrados en la velocidad pura. Su historia está ligada a los desplazamientos de los magiares y a una larga evolución en la que confluyeron distintas líneas de lebreles de Europa, Asia y África.

Origen

El magyar agar es una raza originaria de Hungría. En la clasificación de la FCI pertenece al grupo 10, correspondiente a los lebreles, dentro de la sección de lebreles de pelo corto. Su reconocimiento definitivo figura con fecha de 29 de marzo de 1963, y el estándar vigente indicado corresponde al 6 de abril de 2000.

La raza está vinculada a la llegada de los invasores magiares en el siglo IX a la Panonia romana, Transilvania y el valle medio del Danubio. Según la información aportada, estos pueblos ya llevaban consigo un lebrel procedente de la región occidental de los Cárpatos, lo que sitúa el origen remoto del magyar agar en una tradición cinegética muy antigua.

Historia

Los testimonios escritos de la época indican que los magiares tenían una gran afición a la caza y utilizaban sus propios lebreles. Con el paso de los siglos, esa base racial se fue mezclando con otras líneas llegadas tanto del este como del oeste.

Entre los siglos XV y XVII, estos perros entraron en contacto con lebreles turcos y asiáticos, probablemente antiguos salukis y tazis, así como con otros procedentes de África. Más adelante, en el siglo XIX, la raza fue perfeccionada mediante cruces con el galgo inglés, del que adquirió una mayor velocidad. Ese proceso explica que el magyar agar combine resistencia, capacidad de impulso y una velocidad notable, aunque siga siendo menos rápido que el galgo inglés.

Función tradicional

El magyar agar ha sido utilizado principalmente como perro de caza para la liebre y el zorro. También se ha empleado en competiciones sobre liebre mecánica en canódromos. Su olfato se describe como limitado, pero eso no impide que destaque por sus aptitudes en la persecución visual, propias de un lebrel especializado.

Su forma de trabajar muestra un perfil muy particular dentro de los galgos. No se limita a explosiones breves de velocidad, sino que puede sostener el esfuerzo durante más tiempo en terrenos adecuados. Esa resistencia ha sido una de sus cualidades más valoradas.

Movimiento y resistencia

Uno de los rasgos más característicos del magyar agar es su manera de desplazarse. En lugar de realizar galopes cortos en determinadas situaciones, puede trotar durante kilómetros. Su movimiento se compara con el “vientre al suelo” del caballo de pura raza, aunque con una mayor curvatura de la espalda.

La raza puede superar los 60 kilómetros por hora. Cuando caza liebres, corre con toda su fuerza de manera constante y, en un terreno apropiado, puede mantener ese ritmo durante cuatro minutos o más. Esa capacidad revela una combinación muy marcada de fuerza, velocidad, empuje, elasticidad y elegancia.

También se destaca su espíritu y su resistencia física. Incluso tras una caída, puede recuperarse sin perder impulso. Sin embargo, la exigencia extrema del esfuerzo puede llevar al agotamiento total de sus recursos físicos, y se indica que ejemplares demasiado grandes y sometidos a calor intenso pueden llegar a sufrir una parada cardiaca al final de la carrera.

Aspecto general

El magyar agar presenta una cabeza alargada y un stop ligero. Tiene la nariz negra, ojos de expresión sincera, orejas plegadas hacia atrás, cuello largo, extremidades delgadas pero muy musculadas y una cola fina y enroscada.

La FCI no fija una altura concreta en la información aportada, pero sí se indican los pesos: los machos pesan entre 27 y 31 kg y las hembras entre 22 y 26 kg. Su estructura responde a la lógica de un lebrel funcional, preparado para la persecución y el esfuerzo prolongado.

Pelaje y colores

El pelaje del magyar agar es liso y corto. Esa característica hace que sea sensible al frío y que pueda temblar con frecuencia en condiciones de baja temperatura.

Los colores citados para la raza son gris, negro, atigrado, manchado y, muy raramente, blanco. Su manto corto encaja además con su clasificación oficial como lebrel de pelo corto.

Peluquería del magyar agar: baño y cepillado

El magyar agar tiene un pelaje corto y liso de mantenimiento sencillo, por lo que normalmente basta con un cepillado semanal para retirar pelo muerto y mantener el manto en buen estado. En épocas de muda o en invierno, cuando puede presentar un pelaje más denso, conviene aumentar la frecuencia del cepillado. El baño debe hacerse solo de forma ocasional, cuando realmente lo necesite, y dentro del cuidado habitual también conviene revisar orejas, uñas y dientes.

Temperamento

El galgo húngaro se describe como un perro afectuoso, aunque no excesivamente juguetón. También se le atribuyen rasgos como bondad, lealtad, tenacidad y fidelidad.

Ese perfil sugiere un perro equilibrado y constante, con una disposición muy marcada hacia el trabajo y con una relación estable con su entorno cercano. La tenacidad que muestra en la caza aparece también como uno de sus rasgos de carácter más propios.

Esperanza de vida

La esperanza de vida indicada para el magyar agar se sitúa entre los 12 y los 14 años. Ese dato lo encuadra dentro de una longevidad relativamente buena para un perro de su talla y de su nivel de exigencia física.