El Bracco Italiano es una raza de caza de origen italiano vinculada desde hace siglos a la búsqueda y muestra de aves. Las fuentes lo sitúan en el norte de Italia y lo describen como una de las dos razas nacionales de caza del país. Su trayectoria histórica muestra una notable continuidad: nació como perro de caza en el ámbito mediterráneo medieval, atravesó una etapa de declive y logró consolidarse de nuevo gracias al trabajo de criadores y especialistas que preservaron su tipo y sus aptitudes.
Origen
Esta raza tiene un origen antiguo en Italia y fue utilizada para la caza de aves. Según la información aportada, pertenece a un tipo de perro de caza surgido en la Edad Media en la cuenca mediterránea, fruto de la selección de perros que no ladraban durante el trabajo y que estaban adiestrados sobre todo para mostrar perdices y codornices.
Las fuentes también indican que hubo dos variedades diferenciadas: una más ligera, mejor adaptada a las zonas de montaña, y otra más pesada, más adecuada para la llanura. Con el tiempo, ambas quedaron integradas en una sola raza.
Desarrollo histórico
La evolución de este perro estuvo ligada a los cambios en la forma de cazar. En un primer momento se empleó como perro de muestra y más adelante evolucionó hacia el llamado cane da rete, es decir, un perro que permanecía inmóvil mientras la presa era capturada con red.
Las referencias más antiguas mencionadas en las fuentes aparecen en autores como Brunetto Latini y Alberto Magno. Además, se señala que los frescos del siglo XIV son testimonio de la permanencia de la raza a lo largo de los siglos, tanto por su morfología como por sus aptitudes cinegéticas.
Declive y recuperación
La introducción de perros de caza ingleses provocó un descenso en la cría y la selección de esta raza como perro de caza. Las fuentes indican que esa pérdida de presencia fue tan acusada que el braco italiano estuvo cerca de desaparecer durante la Segunda Guerra Mundial.
Su recuperación se atribuye, entre otros, al trabajo del criador y juez internacional Paolo Ciceri, considerado en las fuentes como una figura decisiva para la conservación del tipo racial. Antes y después de la guerra desarrolló una labor de continuidad sobre el estándar redactado por Solaro. También fue presidente y uno de los fundadores de S.A.B.I., y se le considera el padre del braco italiano. Bajo el afijo dei Ronchi produjo numerosos ejemplares, algunos de los cuales llegaron a América a través de su hijo Giancarlo Ciceri.
Otro nombre destacado en la selección de la raza fue Cesare Bonasegale, con el afijo del Boscaccio, del que salieron numerosos campeones durante el último cuarto del siglo XX, entre ellos Lord del Boscaccio y Galantuom del Boscaccio. Las fuentes atribuyen a esta línea una gran pasión en el trabajo, más ligereza corporal y el mantenimiento de una cabeza muy característica.
Fijación del estándar y reconocimiento oficial
La unificación de la raza quedó reflejada en un estándar establecido en 1949 por la Bracco Italiano Friends Society en la ciudad italiana de Lodi.
En el plano oficial, la FCI reconoce al braco italiano con el número 202, dentro del grupo 7, en la sección de perros de pastoreo continentales y la subsección tipo braco, con reconocimiento definitivo desde el 7 de junio de 1956. La fecha del estándar vigente que figura en la fuente es el 13 de noviembre de 2015.
Situación de la raza
Las fuentes indican que en Italia se registran unas 700 crías al año en el ENCI, una cifra que sitúa a la raza en una posición mejor que la de otras similares, aunque por debajo de otras razas continentales de caza más extendidas.
Una parte importante de los cachorros procede de afijos clásicos como dei Sanchi o di Cascina Croce, aunque también se mencionan afijos más recientes como Polcevera’s y Trebisonda. Entre los criadores y seleccionadores del braco italiano actual, las fuentes citan a Luigino Bottani (di Villa Carla), los hermanos Francesco, Walter y Antonio Sanchi (dei Sanchi), Paolo Bergamin (dell’Asolano) y Renato Gritti (di Cascina Croce).
La raza también se ha expandido fuera de Italia. Según las fuentes, existen criadores en Hungría, Finlandia, Holanda, Bélgica, Dinamarca, Reino Unido, Portugal, Brasil y Estados Unidos. En el ámbito hispano se mencionan camadas en Colombia y Uruguay. En España, se recoge el testimonio de una introducción anterior sin descendencia estable y una implantación más reciente a través del afijo de arte venandi.
Características físicas
Las fuentes describen un perro de cabeza angular y estrecha a la altura de los arcos cigomáticos, con ejes craneofaciales divergentes. La nariz es voluminosa, con fosas nasales grandes y abiertas, y su color puede ir del rosa pálido al marrón, en relación con el pelaje.
Los ojos presentan una expresión dulce y sumisa y pueden ser de color marrón claro o más oscuro según el color del ejemplar. Las orejas están bien desarrolladas y su longitud permite alcanzar la punta de la nariz incluso sin estirarlas.
El cuello es fuerte, con forma de cono truncado y ligera papada dividida en la garganta. El dorso muestra una ligera curvatura y el cuerpo se describe como ancho, musculoso, corto y ligeramente convexo. El pecho es amplio y profundo, y desciende hasta el nivel de los codos.
La cola es fuerte en la base, recta y de pelo corto, y cuando el perro se mueve, especialmente al trote, la lleva en posición horizontal. Las extremidades son robustas y musculosas, con pies ovalados, dedos arqueados y uñas que pueden ser blancas, ocres o marrones según el color del manto.
Movimiento y pelaje
El movimiento característico es un trote alargado y rápido, con un impulso vigoroso de las extremidades posteriores. Esa forma de desplazarse encaja con su función como perro de caza resistente y eficaz sobre el terreno.
El pelaje es corto, pegado y brillante, y en la cabeza aparece todavía más adherido a la piel.
Comportamiento
Las fuentes lo presentan como un perro con gran resistencia, capaz de adaptarse a todo tipo de caza. Se le atribuye un temperamento serio, una excelente capacidad de comprensión, docilidad y facilidad para el adiestramiento.
Ese conjunto de rasgos explica que haya mantenido su valor como perro de trabajo a lo largo del tiempo, desde la caza con red del pasado hasta la caza actual con arma de fuego.
Líneas y ejemplares influyentes
Las fuentes mencionan varios perros que aparecen en los pedigríes de muchos ejemplares y que tuvieron un peso importante en la evolución reciente de la raza. Entre ellos figuran Tabar di Cascina Merigo, Tano dell’Asolano, Titano del Trovese, Peppe dei Sanchi, Xeres delle Terre Aliane, Pauso dei Bricchi y Agamennone di Cascina Croce.
La reiteración de estos nombres en los pedigríes muestra hasta qué punto determinadas líneas han contribuido a consolidar el tipo moderno del braco italiano.